La llegada de un hermanito

Cuando llega un nuevo bebé a la familia, se producen grandes cambios.  Los niños en edad pre-escolar pueden sentirse emocionados con el nuevo hermanito y ser muy cariñosos, estar atentos cuando llora, preocuparse por ellos y ayudar a cuidarlos.  Otros niños pueden mostrarse celosos y agresivos.

Los niños pre-escolares responden de diferentes maneras ante la llegada del nuevo hermanito, los problemas que con más frecuencia suelen presentarse ante esta nueva situación son:

  • Desobediencia
  • Rabietas
  • Mal humor
  • Brusquedad con el bebé, abrazarlo muy fuerte, pellizcarlo o morderlo.
  • Problema de control de esfínteres
  • Problemas para ir a la cama
  • Problemas para la comida
  • Conductas inmaduras, como dejar de comer solo, pedir biberón.

¿Cuáles son las causas de estos problemas?

Los niños necesitan adaptarse a la presencia del bebé en casa.  En este proceso muchas veces la relación del niño  con sus padres cambia mucho con la llegada del hermanito.  Estos problemas se vuelven más frecuentes cuando ellos reciben menos atención y se sienten excluidos.

Algunas conductas inmaduras como pedir biberón o dejar de comer solos, pueden ser mensajes que indican que el niño necesita atención, sin embargo, dar atención adicional en esos momentos, como tratar de persuadirlos, amenazarlos o querer razonar con ellos, puede ser una recompensa accidental a esas conductas y favorecer que persistan.

También sucede que los padres están cansados por la demanda de atención que requiere un nuevo bebé y  a veces pasan por alto una conducta problemática.  En estos casos los niños aprenden a obtener lo que quieren con un mal comportamiento.  Si esto les da resultados, es muy probable que persista.

¿Cómo resolver estos problemas?

  • Mantenga la rutina del niño a en la medida de lo posible.  Trate de cumplir con sus horas de comer, de dormir, de ir al nido, de salir al parque y de jugar con él.
  • Permita que participe en el cuidado del nuevo hermanito.  Enséñele que colabore a la hora del baño, del cambio de pañal, de alimentarlo.
  • Dedíquele tiempo de calidad todos los días.  Comparta momentos cortos juntos con frecuencia.  Preste atención a sus buenas conductas, muéstrele afecto y dígale que lo quiere.
  • Deje que abrace y acaricie al bebé.  Háblele de las reacciones del bebé: ¿Has visto como te sonríe? le gusta que le toques suavemente.
  • Organice con anticipación los horarios y comidas del bebé.  Alimentar al bebé puede causar estrés ya que es difícil responder inmediatamente a las conductas del hijo mayor.  Prepare un lugar seguro que tenga suficientes actividades interesantes que puedan mantener ocupado a su hijo mientras alimenta al bebé.  Quizás también pueda preparar un refrigerio para darle junto con el bebé.
  • Si su hijo o hija comienza a presentar conductas inmaduras, no lo castigue.  Por el contrario, no deje de elogiarlo y brindarle atención cuando muestre un buen comportamiento.   Busque más oportunidades para compartir con él un tiempo de calidad.
  • Valide los sentimientos de su hijo o hija.  Hágale saber que comprende lo que siente.  Reconozca que no siempre es divertido tener un bebé en casa.  Hable del cariño que tiene por el bebé, pero también de las cosas difíciles.  Lea cuentos de niños que tienen sentimientos encontrados hacia un nuevo hermanito, para que su hijo o hija entienda que sus emociones son normales.
  • Aplique las mismas reglas y consecuencias que utilizaba antes del nacimiento del nuevo hermanito.

Los niños necesitan estar preparados para los cambios en la vida, acompañe su proceso de adaptación, hable mucho con él, compréndalo, valide sus sentimientos y enséñele cómo manejar sus emociones y actitudes paso por paso.

 

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Markie Dadds C, Turner M, Sanders M. Triple P – Programa de Parentalidad Positiva. 2007.  The University of Queensland.